Huracán ambulante, dueño de tu destino y del de otros. Huracán andante, siempre dispuesto a cambiar el curso de los ríos y si pudieras, el de la sangre. Huracán ambulante, te permites la osadía de decidir las sonrisas de los que también deambulan por las calles. Huracán ambulante, egoísta, áspero y cruel, pero que logras que cualquier flor marchita se vuelva radiante. Huracán ambulante, déjame dejarte ir.
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